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LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COSTA RICA
CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DE LA
JORNADA DE ORACIÓN POR EL NIÑO NO NACIDO.
MANIFIESTA:
El tema del aborto provocado y de su eventual legalización es objeto de apasionados debates prácticamente en todas partes del mundo.
Costa Rica no es la excepción; desde hace décadas se ejerce mucha presión, a nivel de todos los poderes de la República –Ejecutivo, Legislativo y Judicial--, en las universidades y en los medios de comunicación, todo con el fin de legalizar el aborto.
El tema por sí mismo resulta importantísimo, al tratarse de la vida humana, que es el primero y más fundamental de los derechos humanos, por lo que es necesario protegerlo y promoverlo.
La mayoría de los costarricenses, particularmente médicos y otros profesionales en el área de la salud, padres y madres de familia, y aún los más jóvenes, por la gracia de Dios, continuamente manifiestan su respeto a la vida, lo que denota que su defensa es una expresión de la idiosincrasia costarricense y se refleja así en el ordenamiento jurídico, que considera la vida humana inviolable. (Cfr. Art. 21 de la Constitución Política)
Por otra parte, una misión propia de la Iglesia es defender a la persona humana de todo aquello que podría destruirla o rebajarla, por cuanto “el Hijo de Dios se ha hecho hombre, no hay hombre que no sea su hermano en cuanto a la humanidad y que no esté llamado a ser cristiano, a recibir de él la salvación.”(Cfr. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, DECLARACIÓN SOBRE EL ABORTO)
Con fundamento en lo anterior, la Iglesia siempre ha manifestado que la vida humana debe ser protegida y favorecida desde su comienzo en el momento de la concepción (cuando el óvulo se une con el espermatozoide), hasta la muerte natural.
En este sentido son muchísimos los textos que se podrían citar, que demuestran que las enseñanzas de la Iglesia sobre el tema, no han cambiado, dado que siempre se ha considerado que "La vida desde su concepción debe ser salvaguardada con el máximo cuidado; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables"(Cfr. Constitución Pastoral Gaudium et Spes Sobre la Iglesia en el Mundo Actual, # 51).
Por su especial relevancia, conviene recordar lo expresado en la Instrucción Donum vitæ que indica: «El fruto de la generación humana desde el primer momento de su existencia, es decir, desde la constitución del cigoto, exige el respeto incondicionado, que es moralmente debido al ser humano en su totalidad corporal y espiritual. El ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción y, por eso, a partir de ese mismo momento se le deben reconocer los derechos de la persona, principalmente el derecho inviolable de todo ser humano inocente a la vida». (Cfr. 1 El respeto de los embriones humanos, 1)
Por último, nos permitimos citar en este mismo sentido, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la Instrucción Dignitas Personae sobre Algunas Cuestiones de Bioética cuyo texto inicia indicando: “A cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural, se le debe reconocer la dignidad de persona. Este principio fundamental, que expresa un gran “sí” a la vida humana, debe ocupar un lugar central en la reflexión ética sobre la investigación biomédica, que reviste una importancia siempre mayor en el mundo de hoy.”
La Conferencia Episcopal de Costa Rica, fiel a la doctrina y enseñanzas de la Iglesia, y ante la existencia en nuestro país de signos y circunstancias que considera contrarias al respeto a la vida, motivadas o provocadas por el secularismo y el relativismo ético, y que han llevado a una minoría de costarricenses a presionar para que se apruebe en nuestro país leyes que favorecen el aborto, ha decretado el domingo 28 de junio del año 2009 Jornada de Oración por el niño no nacido, a efecto de que la comunidad católica:
Apoye y acompañe, también con la oración, a las mujeres que han decidido no abortar al hijo concebido.
Ruegue a Dios, para que tenga misericordia de aquéllas mujeres que han abortado, para que se arrepientan, se pongan en gracia de Dios y esto les ayude a sanar sus graves heridas.
Reflexione que en un aborto siempre hay dos víctimas: el niño y la madre.
Ore por los legisladores, gobernantes, jueces, funcionarios públicos y profesionales de la salud de nuestro país, para que siempre estén conscientes de la dignidad de la vida humana y tengan la valentía de defenderla y protegerla del aborto.
Rogamos a Dios Nuestro Señor, para que por medio de la intercesión de la Virgen de los Ángeles, Patrona de Costa Rica, el aborto nunca sea aprobado en nuestro país, con la oración con la que el Papa Juan Pablo II concluyó la Encíclica Evangelium Vitae.
Oh María,
Aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Madre, el número inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas
de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia
o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo
como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud
durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Dado en la Sede de la Conferencia Episcopal de Costa Rica el día 25 de junio del 2009.
†Monseñor Hugo Barrantes Ureña
Presidente. |