|

El próximo 2 de febrero, la diócesis de Tilarán peregrinará a la Basílica de los Ángeles en Cartago. Esto con ocasión de la apertura de la Gran Misión Continental en su territorio diocesano.
El objetivo de la peregrinación, consiste en poner la Misión bajo la protección e intercesión de la Virgen María. En ella participaran las 34 parroquias que comprende la jurisdicción diocesana. Los peregrinos saldrán de la diócesis en las primeras horas del día en bus y en vehículos particulares. Con el fin de llegar a las 10 a.m. a las ruinas de Cartago.
Una vez allí, peregrinarán rumbo al Santuario Nacional en donde a partir de las 11 horas participarán de una celebración eucarística que será concelebrada por Monseñor Vittorino Girardi Obispo diocesano de Tilarán, Monseñor José Francisco Ulloa Rojas, Obispo diocesano de Cartago, Monseñor Ángel San Casimiro Fernández, Obispo diocesano de Alajuela, Monseñor Pierre Nuyen Van Tot, Nuncio Apostólico, Monseñor Héctor Morera, Obispo emérito de Tilarán y miembros de la Comisión de Vida Consagrada (CONFRECOR).
El Obispo Girardi explicó que esta iniciativa obedece a una motivación circunstancial “por no haberla realizado como todos los años el día 2 de agosto. Me parecía justo tenerla a los 6 meses. Y no me parecía justo que se renunciará a una celebración de tanto significado para nuestra Costa Rica, ya que es una expresión tan fuerte de nuestra fe católica y mariana”. Otra razón aseguró el prelado “es que este año la diócesis llevará a cabo la gran Misión Continental. Por ello queremos poner a los pies de la virgen María evangelizadora y estrella, este gran compromiso. Teniendo en cuenta que esto nos prepara también para otra gran celebración que es los 50 años de la diócesis el próximo 2011”. En esta ocasión, María Santísima, la Virgen de los Ángeles dijo Monseñor Vittorino “peregrinará a través de las más de 60 comunidades que tiene Tilarán juntamente con la imagen de Santo Cristo de Esquipulas”.
Respecto a la convocatoria a la Gran Misión el Obispo explicó que “todos necesitamos y queremos despertarnos para un gran impulso misionero. No podemos desaprovechar esta hora de gracia. Necesitamos un nuevo Pentecostés. Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo que ha llenado nuestras vidas de sentido, de verdad y de amor”. |